“Les voy a contar por qué me pasó lo que me pasó. Yo me estaba tomando una medicina que tenía que ser una todos los días; eran unas pepitas que me mantenían el corazón latiendo como debería de latir, pero yo, resulta, que yo soy muy dejado con esas cosas, entonces los medicamentos me los estaba dando Carolina y ella, por motivos personales, no pudo ir a Buena Vida Beach por una situación que estaba pasando con su perrito”, explicó.
“Ella sí me recordaba mucho lo de las pastillas, pero a mí me dio pereza y no me tomé las pastillas, esa fue la primera cagada. Después, el primer día me entré como a las 8 de la mañana y dormí solo dos horas, el segundo día dormí solo una hora y el tercer día no dormí hasta que fue la noche”, relató.
El influencer también reconoció que la falta de descanso fue determinante. A pesar de sentirse bien físicamente en un inicio, su cuerpo terminó pasando factura. “Yo me sentía superbién, haciendo ejercicio, me sentía otra vez ‘melísimo’, pero al otro día tenía una reunión, estaba reunido con un streamer porque estábamos cuadrando una transmisión (…) En un momento yo estaba hablando con él y de la nada me timbré; yo estaba pegado del celular, pero lo que estaba era piloteando un mal viaje. Uno se siente muy mal porque uno de la nada no puede respirar; el corazón late, luego se queda quieto y luego lo hace más lento”, concluyó.
El caso de Yeferson Cossio ha reabierto el debate sobre los riesgos del exceso, el estrés y la falta de autocuidado, incluso entre figuras jóvenes y aparentemente saludables.