¿Cómo sobrevivir a febrero con el nuevo Año Chino? Hay transición energética intensa
Cambiar de estilo, actitud o círculo social puede ser parte natural de este proceso de renovación que propone el Año Nuevo Chino.
Créditos: Horóscopo chino - Getty Images
Febrero no llega como un mes cualquiera. Dentro del calendario del horóscopo chino, este periodo se vive como una antesala cargada de tensión creativa, movimientos internos y decisiones que marcan rumbo. Astrólogos especializados coinciden en que se trata de una etapa de transición energética profunda, ideal para hacer ajustes conscientes en lo personal, emocional y profesional, justo cuando un nuevo ciclo comienza a tomar forma.
Durante estas semanas, la energía dominante no empuja a la acción impulsiva, sino a la observación estratégica. A diferencia de otros momentos más acelerados del zodiaco oriental, febrero invita a bajar el ritmo, evaluar lo que ya no funciona y prepararse para un cambio de piel. En términos simbólicos, es el cierre de un capítulo intenso y la preparación para uno mucho más selectivo y reflexivo.
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De acuerdo con la astrología china, a partir del 10 de febrero de 2026 se activa una nueva influencia anual, vinculada al Caballo de Fuego, una combinación que potencia la determinación, el deseo de independencia y la necesidad de tomar decisiones inteligentes. Sin embargo, esta entrada no ocurre de golpe. Antes, se vive una transición donde la energía de la Serpiente sigue presente, marcando el tono de febrero con sabiduría, análisis y transformación silenciosa.
¿Cómo sobrevivir a febrero con el nuevo Año Chino?
Uno de los primeros pasos para alinearse con este cambio energético tiene que ver con el entorno. El horóscopo chino recomienda liberar espacios físicos como una forma de desbloquear la energía estancada. Ordenar, depurar y renovar la casa no es solo una cuestión estética: es un acto simbólico que prepara el terreno para nuevas oportunidades. Elementos naturales, tonos verdes y materiales de madera ayudan a armonizar este proceso.
En el plano interno, febrero se convierte en un mes clave para afinar la intuición. La energía serpentina favorece la introspección y pide cautela antes de tomar decisiones importantes, especialmente en temas de pareja, trabajo y finanzas. No se trata de postergar, sino de elegir con mayor conciencia y menos impulso.
El crecimiento personal también cobra protagonismo. Este periodo es ideal para iniciar aprendizajes, retomar estudios pendientes o explorar habilidades que habían quedado en pausa. La sabiduría asociada a este tránsito impulsa el desarrollo intelectual y espiritual.
Finalmente, la transición energética de febrero también impacta en las relaciones y la imagen personal. Es un buen momento para redefinir vínculos, alejarse de dinámicas desgastantes y apostar por una versión más auténtica y segura de uno mismo. Cambiar de estilo, actitud o círculo social puede ser parte natural de este proceso de renovación que propone el Año Nuevo Chino.