Concierto por la paz

El concierto "Unidos por la paz en Chiapas", animado por los grupos de rock Maná y Jaguares, reunió a más de 100.000 espectadores, por lo que se convirtió en el de mayor asistencia en la historia del país.

El recital, que se celebró en el estadio Azteca, fue transmitido al país a través de Televisa y TV Azteca, organizadores del espectáculo, y transcurrió sin incidentes en medio del fervor incontenible de un público mayoritariamente adolescente. Poco antes de las 9 de la noche, cuando todas las tribunas del estadio estaban repletas y en las puertas aumentaba la reventa de entradas, se apagaron las luces y sonaron los acordes de un corrido mexicano que produjo el primer grito colectivo de la noche. Luego, la canción "El rey", de José Alfredo Jiménez, fue coreado por una multitud entusiasta. Globos blancos, papeles multicolores y bengalas fueron lanzados en medio de aplausos y loas a México.

Las pantallas de vídeo colocadas a los costados del estadio transmitían imágenes de indígenas sonrientes, y en el escenario niños de escuelas primarias de la zona vestidos con túnicas blancas se tomaban de las manos y danzaban. Cuando Saúl Hernández, líder de Jaguares, se acercó al micrófono enfundado en una chamarra de piel negra, el delirio colectivo fue imparable.

A partir de allí, el espacio fue totalmente ocupado por la música. Canciones como "Nubes", "Detrás de los cerros" (que Hernández dedicó al Congreso Indígena y al EZLN) y "Antes de que nos olviden" fueron coreadas a la perfección por el público. La música más festiva de "Maná" completó la fiesta: "Oye mi amor", "Hechicera" y "Cuando los ángeles lloran" le dieron al espectáculo el carácter inconfundible de un clásico concierto de rock, que tenía como elemento principal de atracción el encuentro de dos bandas antagónicas. Y así se vio reflejado en las vestimentas de los asistentes, quienes portaban playeras con las imágenes de su grupo favorito, cuando no letreros con insultos a la banda contraria (la más comentada fue una con la foto de Fher, líder de Maná, y una leyenda que decía: "Saúl, quiero un hijo tuyo", en alusión al líder de Jaguares). Muestra de ello fueron los abucheos y los silbidos a que se vio sometido el curandero de la Selva Lacandona, que al principio del concierto fue llevado con su hijo al centro del escenario para ejecutar una ceremonia chamánica a favor de la paz.

El concierto recaudó cerca de un millón y medio de dólares, que serán destinados a apoyar a organizaciones indígenas chiapanecas que serán elegidas por los grupos de rock participantes.